Nuestro perro, desde que lo adoptamos, ha sido un verdadero terremoto. Siempre he miedo por los perros grandes y aunque sabía que Noa no era agresivo sentido mi miedo no desapareció y entre su descontrol y mi miedo se creó una relación muy poco llevadera en la que él me mordía para jugar y yo lo evitaba para que no me mordiera, porque me hacía moretones y aunque lo hacía con amor, dolían igual. 

Tenemos también un gato en casa con el que pretendía relacionarse de la misma manera que conmigo lo que nos fue metiendo en un círculo vicioso de aislar a Noa para evitar los problemas y entre una cosa y otra la convivencia en mi casa cada vez era más frustrante y agotada, me llegué a sentirme realmente impotente. Contactamos con Unimascota y empezamos sus clases grupales, waooo en apenas dos meses en casa todos somos mucho más felices, ya no tengo moretones en los brazos, Noa ha dejado de estar aislado, cada vez escucha más, se lleva genial con Lukas (su hermano gatuno) y los miércoles que toca su clase está apenas duerme porqué va a ver a su profe y a sus compis.

Gracias Unimascota, Gracias profe porque ahora si somos felices juntos.

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