HERRAMIENTAS MEDIEVALES

Aquí tenemos aquellos objetos u herramientas que usamos a diario sin ser conscientes de lo dañino que son para nuestros mejores amigos los perros y que a día de hoy en algunos casos es sorprendente que se sigan usando y en otros que se usen sin el conocimiento de los daños que pueden ocasionar. Collar de pinchos: Los principios psicológicos que se aplican en la utilización de una herramienta como ésta son la evitación, castigo positivo y premio negativo, todos paradigmas pertenecientes al condicionamiento operante muy en boga a principios del siglo XIX (Creo que es importante recalcar aunque pueda parecer evidente que estamos en el siglo XXI). No da este artículo para poder explicar todas estas cuestiones, pero si quiero decir que este tipo de enseñanza (imposible de llamar educación) puede generar:
  • Aumento de la ansiedad.
  • Aumento de la agresividad.
  • Importantes huellas de miedos en perros que presenten una perronalidad tímida.
  • Falsa percepción del entorno pudiendo generar fobias o agresiones.
  • Lesiones crónicas en zona de la garganta.

Por su efecto estimulador, si tenemos entre manos un perro con algo de ansiedad o agresión lo más probable es que lo convirtamos ya en un perro con serios problemas de agresión. Muchísimas dudas sobre aquellos profesionales que necesitan emplear estos métodos para educar.

Collar de ahogo o estrangulación: Utilizado como sustitutivo del collar de pinchos por su efecto estético y menos condenado socialmente por parecer menos agresivo para el perro, es importante dejar bien claro que es un collar que genera aún peores lesiones crónicas en el cuello del perro que el collar de pinchos y los efectos psicológicos son aún más perjudiciales. Cordino o correa de ahogo:  Si el collar de estrangulación a servido para disimular y sustituir el de pinchos, este a su vez se ha empezado a utilizar y recomendar para sustituir el collar de estrangulación desde que este empezó a ser rechazado socialmente, pero los efectos son los mismos que el collar metálico  de ahogo, solo que este es de tela y parece mucho más ameno para el perro. Bozal de nailón: Si vemos la vida de un perro podemos darnos cuenta de la importancia que tiene su boca en ésta. Cumple funciones de pinza como nuestras manos, de transpiración como nuestros poros, de comunicación, alimentación, incluso; aunque parezca sorprendente sirve para oler. Así que cada vez que le vayas a poner a un perro un bozal de tela imagínate de viaje envuelto en papel de plástico, con la boca tapada y metido en una caja, porque probablemente es lo que siente él. Además es muy importante tener en cuenta que si se lo ponemos a un perro que tenga agresión el mal humor que le genera este tipo de bozal hará que sus problemas con el entorno empeoren. No dejes de leernos en la próxima edición porque te hablaremos de las alternativas que tienes a estas herramientas que ya deberían ser parte de la historia.                                        ¡¡¡Hasta la próxima Unimascotero!!!

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